viernes, 27 de enero de 2012

ORACIÓN A LAS MANOS DEL CRISTO



ORACIÓN A LAS MANOS DEL CRISTO



La mano abierta del Cristo une las manos cerradas de los hombres; es el puente de unión en el Amor.

Nosotros rezamos y vemos muchas personas rezar el Padre Nuestro tomados de las manos. Nos gustaría que reflexionen sobre el profundo misterio que envuelve a esas manos que se unen:

La mano joven se une a la mano vieja y, entre ellas, se cruza la mano eterna del Cristo.
La mano débil se une a la mano fuerte y, entre ellas, se cruza la mano firme del Cristo.
La mano blanca se une a la mano negra y, entre ellas, se cruza la mano santa del Cristo.
La mano trémula se une a la mano segura y, entre ellas, se cruza la mano sustentadora del Cristo.
La mano ajada se une a mano sedosa y, entre ellas, se cruza la mano experimentada del Cristo.
La mano del médico se une a la mano del paciente y, entre ellas, se cruza la mano ensangrentada de Cristo.
La mano del empleado se une a la mano del patrón y, entre ellas, se cruza la mano de maestro del Cristo.
La mano de la ignorancia se une a la mano de la sabiduría y, entre ellas, se cruza la mano omnisciente del Cristo.
La mano pecadora se une a la mano de la gracia y, entre ellas, se cruza la mano del perdón del Cristo.
La mano de la vida se une a la mano de la muerte y, entre ellas, se cruza la mano redentora del Cristo.

Lamentablemente, solamente las manos cerradas no se unen a otras manos cerradas. Y, aún así, entre ellas se puede, ¡es que entre ellas se cruza la mano abierta del Cristo!

viernes, 20 de enero de 2012

'FELIZ FIN DE SEMANA

'FELIZ FIN DE SEMANA QUERIDOS AMIGOS-AS DE ESTA HERMOSA FAMILIA DE LUZ...!!!'



Con mucho amor... Karina.

viernes, 13 de enero de 2012

¿ Juicio u Observación ?- por Neale Donald Walsch

¿ Juicio u Observación ?- por Neale Donald Walsch




Mis queridos amigos...
 He decidido que tengo que dejar de confundir el simple acto de hacer una observación, con negatividad.

Algunas personas, en un esfuerzo por "no poner ninguna energía negativa en el espacio", se niegan a decir nada sobre nadie ni nada que pudiera interpretarse como negativo de ninguna manera. Y si alguien más dice algo acerca de alguna persona, lugar o cosa que no es del todo positivo, mucha gente va a criticar al que habla por "propagar energía negativa".

Pronto, un cierto dogmatismo surge en torno a todo esto, y de repente se vuelve inaceptable en algunos círculos "nueva era" hacer otra cosa más que sonreír 16 horas al día y no decir nada más que cosas positivas acerca de todo. En estos círculos, cuando alguien ofrece el más mínimo comentario, predicción, o descripción que sea poco menos que totalmente positiva, alguien más sin duda va a decir: "¿Estás queriendo crear eso?", o "¿Por qué estás creando eso?"

(Ejemplo: "Ay Dios, sí que me duele la cabeza esta mañana." "Bueno, ¿por qué estás creando eso?")

Después de un tiempo, la gente se siente tan amarrada, como en una camisa de fuerza, que tienen miedo de decir nada acerca de cualquier cosa, a menos que puedan resplandecer con positividad de la cabeza a los pies.

Yo llamo a esto un Bypass de la Nueva Era. Es cirugía psíquica, en la psique misma. También puede convertirse en un juego de "hacerte-loco", donde la gente ni siquiera puede describir objetivamente algo que está viendo justo delante de su cara, sin correr el riesgo de ser etiquetado como alguien "deprimente" o que "piensa negativamente".

("El mercado bursátil tuvo sin duda un mal día." "Bueno, tú sí que eres deprimente...")

Sin embargo, una Observación no es un Juicio, y una Descripción no es una Condena. Nos beneficiaría mucho notar la diferencia.

Es perfectamente correcto decir "Va a llover", cuando de hecho, lo puedes oler en el aire. Recuerdo un día hace unos años cuando yo estaba en un enorme picnic, al que habían asistido cerca de 40 ó 50 personas, cuando uno de los invitados dijo casualmente, "Parece que va a llover". A su mujer casi le da un ataque de histeria. "¡No DIGAS eso!" dijo bruscamente. "¿Estás tratando de HACER llover?"

Ahora, yo comprendo perfectamente bien que nosotros creamos nuestra propia realidad, y he leído todos los mensajes de Conversaciones con Dios y prácticamente todos los otros textos de Nueva Espiritualidad que hay por ahí que dicen que nosotros hacemos eso con las herramientas triples de pensamiento, palabra y obra. Yo sé todo acerca de la escuela de pensamiento Como-Lo-Dices, Así-Será, sobre este tema. Yo pertenezco a esa escuela. Pero ¿significa eso que no podemos ni siquiera ofrecer una simple observación, carente de cualquier juicio o anuncio de preferencia, acerca de lo que estamos experimentando en nuestras vidas?

Por supuesto que no. Decir "oh-oh, parece que va a llover" no significa que tú seas la causa -y por lo tanto, tengas la culpa- cuando lleguen las lluvias. Simplemente significa que estás observando lo que sucede a tu alrededor. Significa que eres consciente. Y la conciencia es uno de los mayores atributos que cualquier persona podría desarrollar.

El mensaje aquí es: no sustituyas pasividad por discernimiento; no insertes -en nombre de la "positividad"- la ceguera total, donde antes había observación aguda. Taparte los oídos no hace que disminuya el aullido del viento, y meter la cabeza en la arena no hace que desaparezca el peligro.

La capacidad de observar el entorno que nos rodea, la capacidad de discernir una cosa de otra, es lo que resulta de evolucionar a un nivel superior de conciencia. La observación es el acto de ver algo; es el simple acto de presenciar sin evaluar. El discernimiento es el acto de diferenciación; es el simple hecho de diferenciar una cosa de otra.

La observación es una declaración que dice "es así". El juicio es una declaración que dice "¿y qué?". Como seres sensoriales, los humanos tienen el deseo de notar lo que está pasando a su alrededor. De hecho, tienen la responsabilidad de hacerlo.

Cuando consciente y deliberadamente dejas de notar algo porque "no quieres poner energía negativa en el espacio", renuncias a tu don más preciado como ser creativo: el don de decidir. No puedes decidir lo que quieres, no puedes elegir conscientemente tu propio futuro, si te niegas a ver lo que hasta ahora es verdad.

Yo voy a seguir trabajando para eliminar el juicio y la condena de mi experiencia, pero nunca voy a eliminar la observación y el discernimiento. La enseñanza es: "No juzgues, ni tampoco condenes", no es, "No observes, ni tampoco disciernas".





viernes, 6 de enero de 2012

DIOS Y EL AUTOCONOCIMIENTO

DIOS Y EL AUTOCONOCIMIENTO




El hombre que realmente anhela descubrir, entender y experimentar aquello que se define con la palabra “Dios” debería comenzar su búsqueda adentro de sí mismo.
El auto conocimiento nos permite abrir gradualmente las puertas de nuestras dimensiones interiores para que podamos descubrir allí las respuestas a todas las incógnitas existenciales. Por eso decían los griegos: “Hombre, conócete a ti mismo y conocerás el universo y a los dioses”.
Sólo cuando hallemos la presencia mística de Dios en nuestro interior podremos participar de algo práctico y real que nos permitirá superar todas las teorías muertas a las que vivimos aferrados.
Los diferentes dogmas que cargamos sobre Dios son obsoletos e inservibles cuando nunca aportan nada para que cambiemos, despertemos, maduremos y nos revolucionemos espiritualmente.
En el mundo abundan los creyentes y los escépticos que debaten entre sí y difieren en las ideas, pero en las acciones y en su forma de vida resultan ser muy parecidos.
La humanidad lleva siglos venerando la imagen de un Dios externo que ha sido insuficiente para ayudarle a superar el egoísmo, las guerras, la discriminación, la injusticia, la indiferencia, la miseria, la contaminación, etc.
Curiosamente las creencias solo han llenado el mundo de partidos religiosos que fomentan la rivalidad, la discordia y la división entre los hombres.
¡Ha llegado la hora de despertar!, es momento de que aprendamos a conocernos a sí mismos para que podamos descubrir la presencia de Dios en nuestro interior.





EL REAL SER:

"¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois?"
Palabras de Jesús a los Judíos
Juan (10:34)
El real Ser es la presencia divinal e inmortal que se encuentra latente en el interior de todo individuo y en cualquier fragmento de la creación.
Si desarrollamos la sensibilidad y la atención podremos percibir en nuestro interior la presencia de una inteligencia abstracta y sutil que nos invita a recorrer caminos muy diferentes a los que el ego siempre nos ha planteado.
Lastimosamente, vivimos distanciados de nuestro real Ser y de la verdad porque nos identificamos constantemente con la personalidad ilusoria y con el ego que desarrollamos a lo largo de la vida.
El objetivo fundamental del auto conocimiento es liberar la conciencia de todos los egos, agregados psicológicos y condicionamientos que obstaculizan la experiencia de esa presencia mística.
Por medio del auto conocimiento podemos librarnos de todos los artificios que hemos puesto sobre sí mismos para reconocer gradualmente a nuestro real Ser interno hasta lograr identificarnos totalmente con él y con sus propósitos.
Si permanecemos atentos percibiremos al real Ser manifestándose en el dictamen de nuestra conciencia. Podremos comprenderle y seguirle si nos esforzamos por entender su lenguaje intuitivo y por descubrir los propósitos particulares que tiene para nuestra existencia.
Lastimosamente olvidamos progresivamente el lenguaje de nuestro real Ser cuando aprendemos el lenguaje de los hombres.
Conoceremos cada vez más nuestro Real Ser interno a medida que experimentemos su presencia en nuestro interior. Esta es la verdadera religión que nos conecta con Dios sin la interferencia de ningún intermediario.
Conoceremos a Dios cuando escuchemos su voz sin palabras hablando en nuestro corazón.
Conoceremos a Dios cuando descubramos la invitación que nos hace a seguir sus directivas y voluntad que siempre persiguen nuestro perfeccionamiento, bienestar y felicidad.
Conoceremos a Dios cuando percibamos en nuestro interior la inteligencia superior que es incomprensible para los cálculos y razonamientos de la mente.
Conoceremos a Dios cuando empecemos a entender el experimento espiritual del cual formamos parte.
Conoceremos a Dios cuando estudiemos y comprendamos las leyes de la naturaleza que rigen nuestra vida y organizan el movimiento rítmico de la creación.
Para acceder a este conocimiento nuestra atención debe estar alerta a las revelaciones del presente porque su presencia jamás podrá hallarse en el futuro o en el pasado.
Solo con un recto conocimiento de Dios, el hombre puede vislumbrar el propósito espiritual de su existencia y encontrar un cimiento sobre el cual apoyar su frágil e imperfecta naturaleza que siempre se inclina hacia el exceso y el error.
Sin conocimiento de Dios, la vida resulta fría, artificial, estéril, complicada y extremadamente dolorosa.
Sin conocimiento de Dios el hombre permanecerá en inquietud perpetua así posea toda la erudición y el entendimiento de la ciencia.
Recordemos que el hombre de conocimiento puede aprender de todos los hombres, pero debe dirigir su fidelidad únicamente hacia su propio Ser interior.

OBSTÁCULOS PARA EL CONOCIMIENTO:

Dios es una palabra que en la mayoría de mentes se encuentra asociada a un conjunto de conceptos dogmaticos e inverosímiles. Si queremos alcanzar un conocimiento real, debemos estar dispuestos a cuestionar una y otra vez nuestras creencias y a revalorizar todos los conceptos que hasta el momento hemos desarrollado.
Esa gran realidad no es algo que pueda comprenderse simplemente por reconocer su existencia, por creer ciegamente en las tradiciones o por aceptar las ilustraciones de las autoridades religiosas por sublimes, lógicas y bellas que puedan ser. Acceder a un conocimiento superior sobre este asunto demanda estudio y dedicación individual. Debemos estar dispuestos a refinar constantemente nuestros hallazgos para poder ascender progresivamente a niveles superiores de entendimiento.
Si procuramos conocernos a sí mismos iremos descubriendo gradualmente las formas absurdas con las que pretendemos acercarnos al entendimiento de Dios; por las cuales solo nos distanciamos de la experiencia directa y de la comprensión.
Recordemos que el hombre puede ser miembro de una religión, puede leer libros espirituales, puede hacer rituales y ejercicios místicos, puede vestir de túnica, puede ser una celebridad religiosa, puede liderar congregaciones, puede conocer doctrinas y filosofías; y sin embargo permanecer distanciado de la experiencia de Dios.
La palabra Dios abarca un amplio conjunto de verdades espirituales de las cuales solo podemos hacernos conscientes a medida que las vamos viviendo y experimentando en nuestro interior.
Las enseñanzas de los sabios y despiertos pueden ofrecernos pistas para encaminar nuestra búsqueda hacia la comprensión, pero no pueden darnos la experiencia con la cual se cristaliza el verdadero conocimiento y la fe consciente.
Sin experiencia ni contacto directo solo desarrollaremos formas mentales, vagas e inverosímiles construidas por nuestra propia mente. Si no hay receptividad de nuestra parte y no comenzamos la búsqueda en el interior, terminaremos fabricando un Dios externo con la proyección de nuestras propias ideas y prejuicios morales.
Sólo por medio de la atención y de la receptividad podremos captar y estudiar las diferentes formas como puede presentarse nuestro Real Ser en los fenómenos y situaciones de la vida cotidiana. Recordemos que todas las circunstancias de nuestra vida son formas como Dios nos dialoga, nos instruye y nos invita al entendimiento.